Sonrisa que florece
Obra en óleo sobre lienzo,70 x 50 cm. La obra presenta a una niña afro rodeada de exuberante naturaleza, capturada en un instante de alegría auténtica mientras recoge flores con delicadeza. En su mano sostiene un San Joaquín amarillo, símbolo de luz, vitalidad y esperanza, que dialoga armónicamente con el entorno natural que la envuelve. Su rostro sonriente irradia ternura y libertad, y sus crespos abundantes enmarcan una expresión llena de vida y espontaneidad. La composición celebra la conexión profunda entre la infancia y la naturaleza, resaltando la belleza de la identidad, la inocencia y el florecimiento interior. La obra transmite un mensaje de alegría, dignidad y amor por la tierra, donde la sonrisa de la niña se convierte en metáfora de la vida que brota y se renueva.

